El suicidio y las estadísticas en Costa Rica

El suicidio es considerado como una epidemia mundial que no discrimina edad, sexo ni estrato social, siendo una de las mayores causas de muerte entre la población. Es un fenómeno que ha estado presente a través de la historia y es el resultado de innumerables factores y experiencias.

Según los especialistas para lograr contrarrestar el suicidio se debe entender el entorno y la estructura social en la que la persona se desenvuelve, además, comprender que las tendencias asociadas a estos comportamientos suicidas no están necesariamente relacionadas a un solo factor.

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“El suicidio no se puede explicar a partir de una sola variable, ni se puede generalizar sus causas pues cada uno responde a una causa y situación distinta. Por lo tanto este no se considera un trastorno psicopatológico sino que se encuentra ligado a circunstancias y eventos que generan impacto en la vida de la persona y esta se le hace difícil de gestionar y les hace llegar a tomar esta decisión”, explicó Eunice Soto, Directora de Trabajo Social de la Universidad Latina de Costa Rica.

Estadísticas Costa Rica

A través de la investigación se han descubierto puntos en común que pueden permitir el acceso a la prevención y el tratamiento de ideas suicidas. Según el Ministerio de Salud existe más visualización de los trastornos mentales y elementos que contribuyen a suicidio, por ejemplo cada vez aumentan los casos asociados a la pobreza, religión, violencia familiar e incluso de imagen personal.

En Costa Rica, si se habla de tasas por género, son más los hombres víctimas de suicidio a pesar de que las investigaciones recalcan que las mujeres son las que más intentan quitarse la vida. Según datos del Ministerio de Salud en Costa Rica, del año 2000 al 2020, se contabilizaron alrededor de 6.638 lamentables muertes por suicidios siendo el 84% hombres y el 16% mujeres.

Según COMESCO en el 2018 se reportaron 1.552 habitantes que terminaron con su vida, en los cuales 85% fueron hombres. Así mismo históricamente existe una tendencia de individuos con edades de 25 a 29 años que han consumado el suicidio en el país.

“Ante una situación de posible suicidio es importante no obviar las señales de alarma o manifestaciones más o menos claras de la intención de la víctima. Tampoco se debe confiar en la remisión espontánea y en ningún caso se debe de restarle importancia o riesgo. Cuando alguien habla de suicidarse no está llamando la atención, está pidiendo ayuda ante una situación que no sabe cómo afrontar”, mencionó Soto.

Soto menciona que es necesario que exista un proceso de normalización en cuanto a hablar del suicidio y que se retomen los diferentes espacios sociales para la conversación acerca del mismo y sus diferentes expresiones para así poder evitar que estas cifras sigan en aumento. La creación de espacios seguros de escucha activa y apoyo medular, así como de reforzar políticas y mecanismos interinstitucionales que apoyen y acompañen a los diversos sectores de la sociedad y grupos etarios en la prevención del suicidio.

Fuente: Comunicado de prensa Universidad Latina